
Solo yo puedo verme y reconocerme, solo yo, solo para mí. Porque aún cuando ahora no me vea, sé que estoy aquí. Mi esencia permea, mi fuerza rompe muros. Estaré lista para salir al mundo a través del amor, de mi amor por mí y para mí.
El silencio que sostiene la violencia
La violencia emocional es una de las formas más silenciosas y normalizadas de violencia. No deja marcas visibles, no se ve reflejada en fotografías y la mayoría de las veces no puede explicarse fácilmente, porque causa vergüenza, críticas, juicios y hasta burlas.
En algunas ocasiones, quienes viven este tipo de violencia tardan en reconocerla, porque no siempre llega desde la agresión evidente o porque las emociones de quien la padece son minimizadas. Otras veces aparece disfrazada de dinámicas que se aprendieron a normalizar desde la infancia, ejemplos que vimos en casa y consideramos que está bien que hagan parte de nuestra vida. Y ahí es donde nuestra historia de vida empiezan a condicionar la manera en que nos vinculamos, lo que toleramos y aquello que creemos merecer.
Este tipo de violencia rompe algo profundamente humano: la relación que una persona tiene consigo misma. Genera una fractura que tarda mucho en repararse y algunas veces no se consigue, porque lacera la autoestima, la autoconfianza y la autocompasión.
Mientras alguien se justifica diciendo: “yo nunca te golpeé”, hay personas intentando reconstruir su seguridad emocional, su tranquilidad mental y su capacidad de volver a confiar.
Por eso es tan importante aprender a identificar:
- la manipulación emocional,
- la invalidación constante,
- el control disfrazado de amor,
- el silencio como castigo,
- la humillación y el menosprecio,
y todas esas dinámicas explícitas o sutiles que lentamente hacen que una persona se abandone a sí misma.
¿Y que pasa en el trabajo?
La violencia emocional no sólo se presenta en el ámbito familiar. La OIT informa sobre esta forma de violencia en el trabajo, pero la normalización de las conductas asociadas ha hecho difícil su medición. La primera encuesta mundial sobre experiencias de violencia y acoso en el trabajo, publicada en diciembre de 2022, indicaba que casi una de cada cinco personas en empleo sufrieron de violencia y acoso psicológico en el trabajo durante su vida laboral. Ver informe completo de la OIT
Es un error pensar que podemos separar nuestro lado profesional de nuestra vida personal. Si nos referimos exclusivamente a las implicaciones que esta problemática tiene desde y sobre el liderazgo, puedo decir que un líder emocionalmente desgastado pierde claridad, confianza y conexión consigo mismo y por ende con su equipo y con la organización.
Tomando conciencia
Hablar de salud emocional es también revisar nuestras relaciones, nuestros límites y las formas en las que hemos aprendido a sostener vínculos aun cuando nos cuestan paz, identidad o bienestar. Es una de las conversaciones más urgentes que necesitamos empezar a tener, tanto en lo personal como en lo profesional, porque la salud emocional es un componente que sin duda impacta la forma en la que nos relacionamos y tomamos decisiones.
Humanizar estas conversaciones nos hace más conscientes, más empáticos y más responsables con la manera en que habitamos nuestros espacios y vínculos. De ninguna manera deben ser temáticas exclusivas de los consultorios terapéuticos, o las organizaciones especializadas, deben ser tema de agenda de todos los sistemas que implican relacionamiento entre las personas.
Soy Rocio Consuegra Hace un tiempo, decidí dejar atrás la seguridad del mundo corporativo para escuchar lo que mi esencia realmente pedía. Hoy, como Mentora de Desarrollo Personal, acompaño a personas que, como yo en aquel entonces, sienten que viven desconectadas de sí mismas. A través de mi metodología DERAIA, te ayudo a descubrir, reconectar y diseñar una vida libre de patrones heredados. Mi misión es servirte de guía para que dejes de buscar respuestas afuera y empieces a habitar tu propia totalidad.
